LA VIDA NO COMETE ERRORES. SUS IMPERFECCIONES SON PERFECTAS

No controlamos nada. Parece que cada uno esté viviendo una vida distinta, pero TODO es la misma Vida, la misma Energía, el mismo Proceso SIENDO en escenarios, cuerpos, relaciones, lugares cuya UNIDAD es invisible. Igual que el agua de las olas es la misma para todas. Cambia la forma, pero no el fondo.

Es increíble poder llegar a Ver, a Darse Cuenta, a Ser Consciente de cómo TODO (todos…) somos una única Esencia. De cómo hay una «película» que se está desarrollando sin que intervengamos. Sin que la creemos, aunque nos creamos que la creamos… Somos Mar y somos Olas. Somos el vehículo y el conductor. El caminante y el Camino. No hay nada ni nadie que esté SEPARADO. Tan sólo nuestros ojos lo perciben así, pero si pudiésemos Ver con unos «ojos» más afinados, no podríamos distinguir quién eres tú y quién soy yo. La Vida Humana no podría darse tal y como se da. No existiría la dualidad que es tan necesaria para experimentar en carne propia lo que es la luz y lo que es la oscuridad. Lo que es la tristeza y la alegría. Lo que es el miedo y lo que es el Amor de Verdad.

Y sí. La Vida puede ser tremendamente desafiante, dura, dolorosa, monstruosa, pero, aunque se nos rompa el corazón en pedazos, aunque a veces podamos haber querido desaparecer del mapa, la Belleza no puede existir sin la Fealdad. Es precisamente el «mal» lo que hace que apreciemos el «bien». Es el sufrimiento el que hace que nazca la compasión. Es la desgracia, el caos, las crisis… las que hacen que el Amor que sentimos dé un paso adelante, se manifieste, se exprese para sostener lo que necesita ser sostenido, acompañado, cuidado, atendido, abrazado.

Negar el dolor es negar la Plenitud. Negar algunas emociones es negar la sensibilidad, la vulnerabilidad que nos hace tan humanos y que son PURA belleza. Que nos abren el corazón. Que nos Unen. Que nos conectan más allá de nuestras creencias.

Nos pasamos la vida intentando escapar ¡de la vida! De lo que sentimos. Porque creemos que nos hace débiles. Y cerramos nuestro corazón para que nadie entre y lo «vulnere». Alejándonos de esta manera de sentirnos ¡vivos!, completos, plenos. Con todo el desgarro que ello conlleva.

No se trata de dejar de sentir, sino de todo lo contrario. Se trata de convertirnos en ese Espacio de Amor Incondicional donde todas las emociones que experimentamos son bienvenidas. Donde todas nuestras heridas no son ocultadas ni arregladas ni desterradas al olvido, sino mimadas, acariciadas y permitidas. Donde el llorar no avergüence. Donde el fuego no sea apagado, sino usado conscientemente.

No podemos ser ni sentirnos Libres si no somos para con nosotros el sostén, el acompañamiento, el cuidado, el Amor que tanto buscamos en otros. ¿Cómo vas a sentirte Libre si no te sientes libre para expresar lo que sientes, para sentir lo que sientes, para ser quien eres? Y te aseguro por experiencia propia que esa Libertad ni te la da ni te la quita nada ni nadie externo. Porque esa Libertad, la Profunda, sólo puedes dártela tú. Liberándote (comprendiendo) de las creencias, miedos, máscaras, disfraces que te impiden SER lo que eres en cada instante.

Hemos confundido Libertad, Felicidad y Paz con Santidad. Con ser, sentir y pensar de una determinada manera. Con callar la verdad para no incomodar. Para no crear conflicto. Con dejar de brillar para que el otro no se sienta mal. O con decir todo lo que se me pasa por la cabeza sin filtros, sin tener en cuenta al otro.

Todos y todo lo que nos rodea, todas las personas con las que entramos en contacto, todas las experiencias que tenemos, todos los lugares a los que vamos, están siendo el reflejo de lo que se está moviendo dentro nuestro. No hay Separación entre el afuera y el adentro. No son dos cosas distintas donde cada una va por un camino diferente. Tanto lo que estás viviendo dentro como lo que estás viviendo fuera están transitando el mismo Camino, pero en forma diferente. Es como si la Vida de afuera fuese una imagen en movimiento de lo que sucede en el interior. Pero no hay una primero y luego la otra. Ambas suceden a la vez. TODO sucede a la vez. No hay Separación ni en el espacio ni en el tiempo, aunque ésa sea la apariencia.

No tengo ni idea de qué mueve los hilos de la vida tal y como la percibimos ni de cómo se hace, pero sí siento en lo más profundo de mí que «nosotros», el «quién» que creemos ser, no hace ni decide nada, aunque se tomen decisiones a través de nosotros. Es como si el coche condujese solo y el conductor creyese que como lleva un volante, él es el que lo guía. Pero el volante es de «mentira»….

Los procesos internos de transformación, de integración, de soltar roles, patrones, de sanar heridas, de iluminaciones, de tomas de consciencia… se producen por sí mismos. ¡No hay nadie al volante! ¡No hay volante! La Vida circula sola. En un único movimiento en el que todo y todos participamos al unísono. Igual que las olas no deciden cómo ser ni hacia dónde ir. Cuándo nacer y cuándo morir…

Nosotros somos el Hogar que anhelamos. Lo que buscamos no es el amor fuera, en otra persona, sino el Amor que SOMOS nosotros, pero del que nos hemos olvidado. Y en la medida en que lo vamos recordando, las personas, experiencias, situaciones que «vibran» en esa misma frecuencia, van apareciendo. Y las que no, se van o nos vamos de ellas.

Por eso, ¡no hay errores! Hay aprendizajes/recuerdos. Hay experiencias de amor y de desamor. De caerse y de levantarse. De salud y de enfermedad. De comodidad y de incomodidad. Porque es a través de la polaridad como recordamos lo que es el amor, la paz y la libertad REALES. Porque sólo podemos saber (en nuestra propia piel) lo que es el amor cuando experimentamos el desamor antes. Igual que sólo podemos saber lo que es el calor cuando hemos experimentado el frío (y viceversa).

La dualidad no está para ser eliminada, sino para ser experimentada. Porque es la herramienta que tenemos para SABER. Para conocer. Para recordar qué somos. Para Sentir lo que significa Ser Humano en su Totalidad. Tanto en el placer como en el dolor. Tanto en la espiritualidad como en la terrenalidad.

RECUERDA:

Nada de lo que has experimentado ha sido culpa ni responsabilidad tuya. Tú simplemente eres un vehículo por el que la Vida se está experimentando a sí misma a través de tu forma, tu personalidad, tus características.

Todo está bien SIEMPRE tal y como es, aunque parezca que todo sea un caos y haya que «arreglarlo».

Todo tiene su Sentido de Ser, de existir, aunque no lo podamos comprender.

No podemos Ver la película Completa de la Vida, tan sólo la parte que nos toca experimentar, que es un granito de arena de la Totalidad del Desierto.

Deja que la Vida haga su trabajo. Nosotros sólo somos meros espectadores de ello, aunque nos creamos Dioses.

La Vida no comete errores. Todas sus imperfecciones son perfectas.

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