Durante un segundo
dejemos de echarle sal
a nuestras heridas.
Y seamos la una para la otra
ese Suelo que ha desaparecido
en los confines del desierto
que se ha tragado la vida.
Durante un segundo
mirémonos a los ojos.
Y perdámonos en los deseos
que nuestra piel está suplicando
que nos arranquemos.
Y quedémonos así.
Desgarradas por los jadeos
que acompasan el movimiento
de nuestro cuerpo
cuando nuestros labios explotan
en mitad del silencio.
Un segundo.
Para que nos rompamos los miedos.
Y nuestros dedos se atrevan
a dibujar orgasmos
allá donde gritan
nuestras soledades
y nuestros infiernos.
Un segundo.
Sólo te pido un segundo.
Para que nuestras bocas se acerquen
y sean nuestros gemidos
los únicos que (nos) toquen,
los únicos que (nos) atraviesen,
y los únicos que (nos) callen
los anhelos.

DURANTE UN SEGUNDO
Durante un segundodejemos de echarle sala nuestras heridas.Y seamos la una para la otraese Suelo que ha desaparecidoen los confines

