Sin conocerte,
te conozco.
Las lágrimas que esconden tus ojos.
Las heridas aún abiertas
que danzan tus enojos.
Sin conocerte,
puedo Verte.
Leer tus silencios.
Escuchar tus miedos.
(Ad)mirar las pasiones
que escondes.
Y quemarme con el fuego
que un día abandonaste
por un oasis desierto.
Contigo,
las palabras (me) molestan.
Se quedan vacías
ante la conversación
que dibujan
nuestras energías.
Contigo,
en lo invisible
es donde todo (nos) sucede.
Sin tocarnos,
nos desgarramos.
Nos inspiramos.
Nos (com)penetramos.
Y, en secreto,
nos amamos.
Sin conocerte,
te conozco.
Acaricio tu tristeza,
cuando el pasado te golpea.
Cuando te has esnifado tus límites.
Cuando al cansancio
se le ha secado la lengua.
Y se ha cansado
de darte tanta tregua.
Sin conocerte.
Sin conocerte,
te conozco.
Como conocen las flores
a la primavera.
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