La Vida nos descentra
con los palos que nos regala…
para que tengamos la (oport)Unidad de descubrir
que nuestro Zen(tro)
no siempre está en el centro.
A través de la experiencia directa del cuerpo.
Mientras danzamos la materia
sin escapar de los obstáculos
que nos presenta.
Mientras nuestros miedos nos mueven.
O los movemos nosotros a ellos…
Estirar la Vida.
Sin lucharla.
Como si fuera una tela que te envuelve.
Y en la que te (en)vuelves.
Y que te (de)vuelve
una y otra vez
a tu caminando.
Respirándola.
Tocándola.
Sudándola.
Secándola.
Mirándola a los ojos
para que puedas escuchar
hacia dónde te lleva su compás.
A veces, retándolo.
A veces, desequilibrándolo.
Pero confiando.
Siempre confiando.
Para que cuando la Vida
se ponga tan rígida como la madera,
puedas dibujarles flexibilidad a sus poros.
Para no chocar con(tra) Ella
y que te convierta los sueños
en mil pedazos rotos.
Para que tu suavidad le pinte
a la firmeza de los antojos
la fluidez con la que poder barrer
sus escombros.
Descubrir
que la Consciencia de la dimensión y del peso de la Vida
esquivan los golpes de las heridas.
Descubrir
que el Vacío te sostiene,
aunque se te atraganten los (sin)sentidos
que te hicieron nacer
demasiado caprichoso.
Ama(sar) el aire.
Que nos (a)pega.
Que nos separa.
Crear estrellas en el Mar.
Y olas surcando el Cielo.
Tocar fondo.
Y el (trans)fondo.
Y hasta el fondo.
Para dejar huella.
Y que nos la dejen a nosotros.
Pisándolo con nuestros pasos.
Transformando las formas
que (con)forman
la inmensidad de un Universo
que suena a Silencio.
Y late Des(p)ierto.
Moviendo con nuestro movimiento
el destino de nuestros deseos.
Y el de los otros.
Y es que
¡aquí está Todo!
En aquello que nos tropieza,
que (se) nos cae
y nos hace caer.
Que nos desafía
y nos lleva a perecer.
A ganar.
Y a perder.
En esa oscuridad
que nos empuja a mirar
más allá…
En lo que nos asfixia,
nos abrasa
y nos hiela.
En los recorridos
que votan en nuestras entrañas.
En los votos
con los que nos casamos.
Y con los que (nos) caducamos.
Y en las caricias,
miradas
y abrazos
que tanto nos hacen temblar.
¡Aquí está Todo!
¡Aquí YA está Todo!
Lo que desesperadamente buscamos.
La Espiritualidad disfrazada de materia.
La Perfección permitiendo lo imperfecto.
El Alma respirando (en) el cuerpo.
Lo Eterno inmerso en el tiempo.
Y el AMOR,
¡el tan anhelado y desconocido Amor!
bailando la felicidad
con los pies en la Tierra…
y el Zen(tro) en nuestro Corazón.

Y APARECES TÚ
Me escondo en el Cielo.Para que las nubesno lluevan sobre mí.Para que no crezcan aquellos recuerdosque tanto me hicieron sufrir.

