¿Te imaginas que el motivo de tu felicidad fuese la felicidad de los demás? ¿Te imaginas un Mundo en el que el Ser Humano fuese feliz sintiendo la felicidad de otro Ser (humano o no)?
Se acabarían las guerras. La violencia. Las envidias. La xenofobia. El machismo. La homofobia. Los racismos. Las invasiones. Las violaciones. Las intolerancias. Los insultos. El maltrato animal. El de la Naturaleza. Los juicios. Las luchas de poderes. Y sus abusos, también.
Serías incapaz de hacer daño porque te harías daño a ti. Sufrirías al ver el sufrimiento ajeno. Y tus latidos se iluminarían con la iluminación de otros latidos. Conocidos o no.
Se llama AMOR. Se llama AMAR. Pero no el amor en minúsculas que tanto limitamos a unos determinados cuerpos que nos son familiares. No ese amor que se da para obtener algo a cambio. No ese amor dependiente y necesitado. No ese amor que está bañado de miedos y de condición.
Me refiero al AMOR que entregas «porque sí». Al AMOR que no pide. Que no reclama. Que sólo ES. Al AMOR que no puede ser retenido porque te revienta las entrañas, los sesos y el Corazón. Al AMOR que ha nacido para Volar; y no para saciar tu hambre de acumular.
Ese AMOR tan libre. Tan «de nadie». Tan Universal.
¿Te imaginas DAR porque dando eres feliz?
¿Te imaginas un Mundo en el que el Ser Humano fuese feliz DANDO, COMPARTIENDO, sin miedo al qué dirán, en lugar de arrebatando, de quitando, de poseyendo, de esclavizando?
¿Te imaginas que ese AMOR fuese la bandera que todos alzamos?
¿Te imaginas…?


