¿Puedes no Verme cuando ya me has Visto?
Te acercas.
Te alejas.
Me aprietas.
Te ahogas.
Eres como un cOllejón con salida.
Me robas el aliento
para luego irte corriendo.
Me rompes los esquemas
para luego regalarme indiferencia.
Tengo las suelas
de mis pies descalzos
desgastadas de tus constantes arrebatos.
Me sujetas.
Me sueltas.
Me abres los ojos.
Me ciegas.
Tengo las ganas muy puestas
en darme por (la) vencida
para (con)vencerme
de que no me abres las heridas.
Eres como esas palabras mudas
que se mudan de casa
cada vez que las prisas las alcanzan.
Que no sabes
si están deseando morir en tu boca.
O seguir (re)lamiéndose en la de otras.
Una (contr)adicción.
Que me enfría el fuego.
Que me apaga la pasión.
Que se me engancha a las entrañas.
Dejándome con el mono
colgado en cada lágrima.
Un parpado
donde ahora te Veo
y ahora no te Veo.
Donde cuando aparezco
soy un NO agrietado
y cuando desaparezco,
un SÍ en absoluta (con)fusión.

NO PUEDES ILUMINAR TUS SOMBRAS SIN SENTIRLAS
La Vida es un constante aprendizaje. Más bien REaprendizaje. Un «volver a casa» donde Casa es sentirnos en paz con

