Nos creemos que tenemos libre albedrío, pero si (nos) investigamos aquello que consideramos que ha sido nuestra decisión, podremos darnos cuenta de que no es así. Somos un organismo cuerpo-mente que nace con un ADN determinado que no elige y que es condicionado por todo aquello con lo que entra en contacto desde que tiene vida. Y es un condicionamiento constante que no podemos ni evitar ni controlar.
Yo no he decidido ser como soy. Tener la personalidad que tengo. Los gustos que tengo. Las aversiones que tengo. Las transformaciones que se han realizado. Las experiencias que he tenido. Los acontecimientos que han sucedido. Los pensamientos que aparecen. Ni las emociones que siento.
¿Dónde está el libre albedrío si lo que considero que es mi elección viene determinado por mi genética y todos esos condicionamientos? ¿No es acaso lo que llamamos decisiones, reacciones que son de una determinada manera según el condicionamiento de cada organismo cuerpo-mente?
Esto no es una creencia. Es una conclusión basada en una auto indagación de mi experiencia personal.
Míralo de cerca. Y si dices que: alguna cosas las elijo y otras no, entonces eso no es libre albedrío. Una libertad limitada no es libertad. O hay libre albedrío o no lo hay.
¿Qué es lo que te hace elegir lo que eliges? ¿Actuar cómo actúas? ¿Sentir lo que sientes? ¿Pensar lo que piensas?
No estoy diciendo que no hagas la acción de decidir. De elegir. Digo que investigues en qué se basan esas elecciones.
Una vez que VES claro que no eres tú el que elige, sino que simplemente reaccionas y respondes de manera condicionada, entonces la pregunta que aparece es: Si yo no elijo, si yo no decido, ¿quién lo hace? Y, ¿quién soy si no soy el hacedor, elegidor, decididor, de lo que considero MI vida?
Y ahí llega una respuesta, no desde el intelecto, sino desde la «intuición» que dice que eres Todo. La Totalidad. La Unidad. La Vida misma viviéndose a través de un organismo cuerpo-mente que le han puesto un nombre con el que se ha producido una identificación. Una creencia de ser algo separado de la Vida Impersonal. De ser un yo personal que tiene el poder de autoría, de decidir, de elegir lo que quiera.
Y lo que también se concluye es que si «yo» no tengo libre albedrío, los demás organismo cuerpo-mente (seres humanos) tampoco porque TODOS son/somos la misma Vida siéndose en millones de formas/seres. Igual que el Océano se es en millones de olas cuando hay movimiento.
¿Dónde queda entonces la responsabilidad, la culpa, el sentirse orgulloso, el odio, los celos, la envidia… si nadie tiene libre albedrío para ser lo que es, pensar lo que piensa, sentir lo que siente, hacer lo que hace y reaccionar como reacciona?
De nuevo, no es una teoría ni un dogma ni una filosofía ni algo que tengas que creer. ¡Investígalo en tu propia experiencia personal! ¿Quién está buscando? ¿Quién está eligiendo buscar? ¿Quién está investigando? ¿Cómo surgen esas elecciones?
Las decisiones se toman, las experiencias se experimentan, las emociones se sienten. Pero, ¿quién lo hace si no hay un «quién» que haga/decida algo?
Si la Vida se vive a través de mi organismo cuerpo-mente y también a través de todos los demás, entonces «todos somos UNO». No hay Separación REAL, sino sólo aparente porque lo único que hay es Vida manifestada en millones de formas. Sólo hay Océano manifestado en millones de olas. Y la Vida es UNA, no está separada por partes, aunque nuestra experiencia humana se experimente de esta manera y así deba ser para que pueda darse como se da.
Verdad es aquello que no puede ser negado por nadie. Y la única Verdad que nadie puede negar es la sensación de Existencia. De que «yo existo». Todo lo demás son conceptos, teorías, interpretaciones, creencias. Las mías incluidas. La cuestión es: ¿qué o quién existe? Ése es el tema a indagar. Ése es el autoconocimiento más profundo que puedes realizar SÓLO tú y en ti. No sirve de nada que yo ni nadie (por muy gurú que sea) te lo señale, indique, si no haces tu propia investigación.
Un apunte:
Hay preguntas que no están para ser respondidas, sino para ser disueltas. Sencillamente, porque no pueden conocerse.


