LO QUE GUARDAMOS BAJO LA PIEL

Nuestro cuerpo está lleno de memorias que hemos querido olvidar a base de encerrarlas en un cajón mordaz. Todas apretujadas. Sin espacio para ser sentidas. Respiradas. Vividas. Por eso, a veces, sentimos tanto frío. Por eso, nos volvemos frialdad. Porque todo nuestro calor, toda nuestra pasión, todo nuestro Amor está enterrado bajo nuestra piel. Abrasando nuestras «ganas de».

Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en supervivientes, en lugar de vivientes de una vida que nos ofrece constantemente la posibilidad de amar y de ser amados. De acariciar y de ser acariciados. De abrazar y de ser abrazados. Y la rechazamos. Y la huimos. Porque nos quema demasiado. Porque llevamos tanto tiempo sin que nos «toquen» que en cuanto aparece la ternura, la suavidad, la dulzura… salimos corriendo. Para que no se nos cuele dentro. Para que su anhelo no nos baje a los infiernos… de nuevo.

El dolor del pasado se ha quedado a habitar en nuestro Hogar. Porque no supimos quedarnos con él. Porque nos rompió en mil pedazos y aún los seguimos buscando. Una búsqueda que no tiene fin porque lo que queremos encontrar está gritándonos bajo nuestra piel. En el único lugar que no estamos mirando. Porque nos hace temblar. Porque no lo sabemos sostener. Porque creemos que caeremos en un abismo. Porque creemos que no sabremos volver.

Es a nosotros a quien echamos de menos. A nada y nadie más. Al Amor que abandonamos. Al Amor que tapamos. Al Amor que enmascaramos. Al Amor del que nos Separamos alzando muros contra la vulnerabilidad. Contra la sensibilidad. Contra nuestra más preciosa ingenuidad.

Echamos de menos Sentir(nos). En nuestra Plenitud. En nuestra Totalidad. Sin juicios que nos machaquen los latidos. Sin castigos que nos arrastren a la soledad y al vacío.

Echamos de menos la Piel. La nuestra y la de los demás. El (con)tacto. Las manos. Los dedos. Los labios. Un aliento alentándonos a continuar. Un abrazo que nos Una. Unas verdades que nos tragamos para no incomodar y que nos acaban transformando en mendicidad.

Guardamos secretos en nuestro cuerpo que nos están enfermando. Oscureciendo el Alma. Apagando la Mirada. Dejándonos sin huellas que Caminar. Sin melodías que cantar y bailar. Y sin sonrisas que dibujar.

No podemos seguir así. No podemos seguir escondiéndonos de la Vida. De nosotros. No podemos seguir pisoteando nuestras heridas. No podemos seguir abandonándonos. Maltratándonos. Disfrazándonos de lo que no somos.

Se trata de ¡Vivir!, no de sobrevivir. Se trata de ¡Amar(nos)!, no de menospreciar(nos). Se trata de ¡Jugar(nos)!, no de salvar(nos). Y no lo estamos haciendo porque (nos) tenemos miedo. Miedo a que se repita un sufrimiento que nos hizo caer a un suelo sin suelo. A una Tierra sin Fe. A un pozo sin agua que beber.

Pero es ese mismo miedo el que nos está matando. El que nos está muriendo antes de tiempo. Un tiempo que vuela. Un tiempo que o es Ahora o no Es.

Amemos. Con miedo o sin él. Pero Amemos. Cada contracción de nuestro pecho. Cada estremecimiento de nuestra Piel. Cada inseguridad. Cada Vulnerabilidad que nos señala que también somos frágiles. Y que así también está(mos) bien.

Amemos lo que nos hace tropezar. Lo que nos hace hablar de menos. O de más. Amemos nuestros silencios. Y todos los ruidos que no nos permiten Escuchar(nos). Amemos la Alas que están rogando por Volar. Y los Pies que nos mantienen anclados a nuestra Humanidad.

Para que cuando llegue nuestra hora, podamos decir sin arrepentimientos, con la boca y el Corazón bien abiertos:

¡Se trataba de Eso! ¡Se trataba de Amar!

PARA COMPARTIR:

Facebook
X
Threads
WhatsApp
Telegram
LinkedIn
Email
Print

Últimas Entradas del Blog

ESTANDO ROTAS

Querernos incluso así.Estando perdidas.Desquiciadas.Despeinadas.Locas.Rotas.Viendo cómo el tiempoconsume lo que es transitorio.Escuchando cómo la música de la Vidanunca puede apagarseaunque nos

Leer más »

ARÁÑAME EL ALMA

Deja de huir del destino.Y ¡aráñame el Alma!Y muérdeme la rabia.Y desgárrame las entrañas. Déjame entraren esos miedosque te llevan

Leer más »