Dibujo líneas en el agua.
Y se (des)dibujan en la nada.
Nada que nado
con el peso que llevo a cuestas
sobre mi espalda.
A veces, seca de heridas.
A veces, empapada de vida.
A veces, seca de vida.
A veces, empapada de heridas.
Amanezco intacta al tacto.
Con los ojos
llorando sequía(s).
Y los secretos gritando.
A veces, de rabia.
Por haberlos (con)tenido tanto.
A veces, de alegría.
Por ser libres.
Por dejar,
al fin,
de ser mentira.
Soy como las líneas en el agua.
Que no tienen (por)venir.
Ni (co)metas que sostener.
Ni que cumplir.
En cuanto me nombro,
desaparezco.
En cuanto me señalo,
me pierdo.
Como las líneas en el agua.
Que habitan en los «entre»,
en los «mientras»
y en los «segundos previos».
Donde cada vez que nazco,
muero.

NO PUEDES ILUMINAR TUS SOMBRAS SIN SENTIRLAS
La Vida es un constante aprendizaje. Más bien REaprendizaje. Un «volver a casa» donde Casa es sentirnos en paz con

