Después de cocinarme tan lento,
me diste para comer prisas.
Pero yo quería saborearte.
Quería masticarte.
Quería catarte.
Y sólo pude atragantarte.
Y sólo pude vomitarte.
Me enseñaste a dejar de correr tras el tiempo.
A que el suelo dejara sus huellas en mis pies.
A disfrutar de las orillas.
En lugar de zambullirme los límites de tu piel.
Me diste prisas
para lo que pedía calma.
Me diste urgencia
para lo que (recl)amaba pausa.
Y sólo pudimos echarnos a nuestros Corazones un vistazo.
Y sólo pudimos entregarnos (a) unas migajas de (a)Dios.
Convertiste mis llamas en brisa.
Para después quererme volcán en erupción.
Descubre más desde EMVP
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


