LAS DOS DIMENSIONES DE LA ILUMINACIÓN: ONTOLÓGICA Y PSICOLÓGICA

Para una vida humana plena, libre y en paz, hacen falta dos dimensiones de «iluminación»: la ontológica/advaita y la psicológica.

La iluminación ontológica (advaita) no basta para la vida humana. Es ver que no hay un yo separado, ver que la identidad es conceptual, ver que todo aparece en la conciencia, ver que la búsqueda termina, ver que la experiencia no pertenece a nadie. Y esto trae libertad profunda, ligereza, ausencia de resistencia, fin de la apropiación y fin de la lucha interna. Pero no reorganiza la personalidad. No sana heridas, traumas, patrones reactivos, inseguridades, falta de estructura e incoherencias internas.

La iluminación advaita es libertad, pero no es salud psicológica.

La iluminación psicológica sí reorganiza la vida humana. Es coherencia interna, estructura emocional, regulación, madurez, claridad, capacidad de sostener emociones, relaciones sanas y patrones integrados. Y esto trae bienestar, estabilidad, paz emocional, capacidad de amar y capacidad de estar en el mundo. Pero no elimina la identidad separada.

La iluminación psicológica es salud, pero no es libertad ontológica.

¿Qué pasa si solo tienes una de las dos? Si solo tienes iluminación ontológica (advaita) puedes estar libre internamente, no tener buscador, no identificarte con nada y ver la realidad tal como es. Pero también puedes tener heridas sin integrar, tener patrones reactivos, tener incoherencias, tener desorden emocional y tener relaciones difíciles. Y esto produce “iluminados desordenados”, algo muy común en maestros espirituales. Es libertad sin salud.

Si solo tienes iluminación psicológica puedes estar en paz, tener bienestar, tener claridad, tener coherencia y tener relaciones sanas. Pero sigue habiendo un yo, una identidad, una narrativa, una apropiación, una búsqueda sutil y un miedo existencial. Es salud sin libertad.

Cuando ambas se unen, la vida humana se vuelve ligera, las emociones no se convierten en sufrimiento, los patrones no te arrastran, las heridas no te definen, la libertad no se vuelve caos y la salud no se vuelve prisión. Y esto se traduce en sentirte plena, libre y en paz.

¿Cesa el sufrimiento cuando hay ambas iluminaciones? Sí, pero no porque no haya dolor, sino porque el dolor no se convierte en sufrimiento. El dolor aparece. La emoción aparece. La vida ocurre. Pero no hay resistencia, no hay apropiación, no hay narrativa, no hay identidad, no hay incoherencia interna y no hay patrones sin integrar.

El dolor se vive como parte de la vida, no como amenaza. Y eso es paz.

Si falta una de las dos «iluminaciones», hay algo incompleto en lo referente a la «felicidad». Por eso es tan necesario el trabajo interno, las terapias, el cuestionamiento de las creencias, la sanación de heridas, el autoconocimiento, el autocuidado del cuerpo, elegir vínculos compatibles contigo para poder tener una vida plena. Igual de necesario que es la Comprensión Advaita, de LO que Eres en Realidad (integrado) para sentirte libre.

Son niveles diferentes de LO que somos (porque TODO es la misma Esencia expresada en diferentes formas) y es necesario atender ambos. Hay perspectivas Advaita que rechazan el nivel relativo y reniegan de la programación del cuerpo/mente creyendo que con la Iluminación Ontológica es suficiente. Pero no es verdad porque no podrás tener una vida feliz, sana y plena SI tienes patrones, heridas y traumas sin resolver. Porque estos se seguirán manifestando ya que habitan en la mente, en el cuerpo, en la programación, no en la Consciencia que es lo que VES cuando se produce esa Iluminación Advaita.

Es MUY evidente en maestros/gurús que han tenido una Iluminación espontánea (pero no se ha integrado) o tienen mucha comprensión intelectual de los conceptos advaita, pero que reflejan, proyectan esas heridas, esa falta de sostén emocional, esa falta de estructura interna y de coherencia que es lo más importante para vivir una vida plena contigo mismo y con los demás. Muchos de ellos adoptan un rol de «maestro iluminado» cuando no lo son. Tan sólo han tenido una experiencia transitoria de Visión, de Unidad, pero no ha sido radical y no ha madurado en ellos por todo ese trabajo interno NO realizado que imposibilita la integración.

Si hay Luz, pero las ventanas están cerradas y son oscuras, la luz no puede entrar e iluminar las habitaciones. Si tienes una mente «cerrada» por miedos y demás, la «iluminación» no puede asentarse porque la mente volverá a bloquearla/oscurecerla automáticamente. Es como si en un momento de silencio absoluto mental (no elegido), las nubes del Cielo desaparecieran (iluminación espontánea), pero volvieran a cubrir el Cielo de nuevo porque no se han «trabajado».

¿De qué te sirve saber, Despertar a LO que eres en Esencia (más allá del alivio por el cese de la búsqueda y la pérdida del miedo a morir) si no eres capaz de vivir una vida humana plena y sana porque tu cuerpo/mente está lleno de «oscuridad»? Lo que desaparece es la identificación con el «yo» ilusorio, no todo el contenido, memoria e historias que ese cuerpo/mente ha experimentado. Son ámbitos distintos: una cosa es lo relativo y otra, lo absoluto (aquí hay mucha confusión). Aunque ambos son lo mismo igual que las olas son formas que adquiere el Océano, no entidades separadas de Él.

La forma (con todo lo que conlleva) no se pierde. Se pierde la identificación con la forma en el sentido de CREER que eres eso en Esencia.

El Fin del Sufrimiento Total no es la Iluminación Ontológica. Es la Ontológica JUNTO CON la Psicológica.

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