No pude ver las nubes
porque las nubes no me dejaban verlas.
Me acostumbré a su olor.
A su tacto.
A su sabor.
Y me perdí en ellas.
Hasta que la tormenta perfecta aterrizó en Casa.
Y me plantó en la cara
todo lo que había enterrado bajo la almohada.
Para que dejara de soñar
con los sueños cumplidos que ya estaban muertos.
Para que pudiera barrer
lo que un día fue destino
pero que Ahora es desatino
y no deseo.
Me abrió en canal.
Me limpió la mirada.
Se llevó consigo los cimientos
sobre los que se asentaban mis pies.
Y me dejó sola en el Desierto.
En una Noche muy Oscura.
Para que descubriera
que la Luz Eterna habita en mi interior
y no en estrellas fugaces
que se caen del Cielo.
La tormenta perfecta
fue perfecta
porque me arrancó los Velos
que me impedían Ver.
Ver las ideas caducadas.
Las sobras acumuladas.
Los Corazones exhaustos.
Y los miedos guiando mi Sed.
La tormenta perfecta
fue perfecta
porque convirtió mis cenizas en Fuego.
Me (re)Nació
con Alas en el pecho.
Y pintó con la tinta de mis desgarros
nuevas pasiones en la Piel.

ESTANDO ROTAS
Querernos incluso así.Estando perdidas.Desquiciadas.Despeinadas.Locas.Rotas.Viendo cómo el tiempoconsume lo que es transitorio.Escuchando cómo la música de la Vidanunca puede apagarseaunque nos

