LA PAZ NO ESTÁ EN UN PENSAMIENTO

La Paz es lo queda cuando no hay una identificación con un pensamiento que te provoca no-paz. La Raíz del sufrimiento es la identificación, no el pensamiento en sí. Todo aquello que creemos que debemos arreglar, sanar, corregir, mejorar… no es más que el contenido de los pensamientos que aparecen en la «pantalla mental». Y esos pensamientos provienen de toda la información, condicionamientos, que se han ido introduciendo, memorizando, integrando en nuestra «memoria».

Cuanta más atención se ponga en esos pensamientos con los que se produce de manera automática una identificación (también llamados creencias), más leña al fuego se le está dando. Más energía y foco puesto ahí.

Por eso, «trabajar las heridas» sólo puede servir para transformar una pensamiento en otro. Lo cual puede producir alivio y dar la sensación de que estás «sanado». Pero ¿qué es una herida? ¿Qué son los síndromes y apegos psicológicos de los que tanto se habla? ¿Con los que tanto te etiquetas e identificas?

Míralo. Investígalo en ti. ¿Dónde están esas heridas y síndromes AHORA? ¿Cuándo aparecen sus «síntomas»? ¿Siempre o sólo cuando PIENSAS en ellos? ¿Cuando les pones leña para que se enciendan…?

Si te PARAS un momento, podrás DARTE CUENTA de que no son más que condicionantes que te has creído. Con los que te has identificado. Y eso hace que los CREES. Que tengas la sensación de que los tienes. De que eres ESO. Y de que tienes que curarte.

Es una retroalimentación. Surge una emoción o una experiencia. Le busco una razón, una explicación. Me creo lo que leo. ¡Y ya he caído en la trampa!

Y dirás: Pero me siento mucho mejor ahora que antes. ¡Claro! Si te estás dando cabezazos contra la pared (creencia en la herida, trauma o apego) y te pones hielo, te dolerá menos. Hasta que vuelvas a darte de nuevo cabezazos por CREER que tienes otra herida que se ha inventado «quién sea» para justificar una emoción incómoda en un momento determinado.

¿Qué fue antes el huevo o la gallina…?

Míralo. No te creas todo lo que te cuentan. No te creas todo lo que abunda en las redes sociales ni en el mundo de las terapias (del tipo que sean). No me creas a mí. Conviértete en tu propia maestra de TI.

A veces, tan sólo se trata de la incapacidad que tenemos para sostener la cara más desagradable de la vida. El dolor, la tristeza, el desgarro del corazón, la frustración, el vacío, la soledad, el aburrimiento, la ira… Y ese «no saber» nos lleva a rechazarlas, a evadirnos o a escapar. Cuando no es más que «vida intensa» que tal como viene, se va. Igual que una tormenta.

La Vida sólo y siempre sucede AHORA. En este instante. Un instante que es eterno porque no tiene fin. No está separado del instante siguiente, que también es AHORA. Lo que sucedió hace 5 segundos NO es Ahora. No es la Vida existiendo. No es la Realidad. Puede que surjan pensamientos AHORA que te hablen de la vida de ayer o de una vida proyectada hacia mañana. Pero ese ayer y ese mañana sólo existen en el contenido del pensamiento.

Las fantasías que tienes no son reales. Las ilusiones que tienes no son reales. Los sueños que sueñas no son reales. Son películas, historias mentales, nada más. Y una creencia es un pensamiento/película mental más.

Da igual que sea una creencia espiritual o no espiritual. Luminosa u oscura. Que te provoque emociones agradables o desagradables. Ambas son IRREALES porque no están sucediendo más que en la «mente». Y nos las creemos como si fueran certezas. Y les hacemos caso. Y nos creemos que somos lo que nos cuentan. Tanto para «bien» como para «mal».

¿Eres un pensamiento? ¿Eres una creencia? ¿Eres una etiqueta? ¿Eres un condicionamiento que has recibido? ¿Eres una información que has leído, escuchado, cursado…?

¿Quién CREES que eres? ¿Quién ese ese «quién»? ¿Existe ese «quién»…?

Vete a la Raíz. Si te quedas en las ramas, te pasarás la vida saltando de una a otra. Y la Paz que anhelas, el Hogar al que quieres Regresar NO está ahí. ES siempre Aquí y Ahora. Y en ningún caso, en la sensación que te generan los pensamientos con los que te identificas (por muy a Hogar y Paz que huelan…).

Sólo TÚ puedes Despertar(te). Mirándote. Escuchándote. Investigándote. Para DARTE CUENTA de lo falso. Y para que al hacerlo, lo verdadero salga a la Luz.

No tienes que buscar la Verdad, sino la mentira.

No tienes que buscar LO que eres, sino descubrir «quién» NO eres.

La Paz no está en un pensamiento pacífico. Ya está aquí siempre. Es la identificación con el pensamiento preocupante, estresante, la que te impide apreciarla.

El problema que CREES que tienes es un pensamiento con el que te identificas que te está contando que tienes un problema. Si (crees que) tienes un problema, es necesario resolverlo. Inventarse una solución. Un arreglo. Una técnica. Una herramienta. Una terapia… Y ahí empieza el llamado Samsara, que tiene su fin cuando DESCUBRES (te das cuenta) de que en REALIDAD no hay problema y nunca lo hubo.

Lo que CREES, lo CREAS. ¿Qué te estás creyendo? No busques respuestas ajenas. Autoindaga TÚ en TI.

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