LA IMPORTANCIA DE SENTIR: LIBERACIÓN EMOCIONAL PROFUNDA

Dentro de unos días, voy a hacer algo que me está activando muchos miedos y heridas. Hay una niña dentro de mí que quiere escapar. Salir corriendo. Huir. Que llora. Que tiembla. Que patalea. Y luego hay una Presencia que la está sosteniendo. Que le está permitiendo expresar todo lo que cuando era pequeña no pudo. Una Presencia que es la que AHORA decide. Que sabe que, bajo ese miedo, está el Destino, la ilusión y el anhelo. Y que ya no puede quedarse escondida en la invisibilidad de su cueva.

Hay una necesidad HUMANA de compartir piel con piel, no pantalla con pantalla. De mostrar(se). No de demostrar(se). Ahora la llamada es demasiado fuerte como para no seguirla. El trabajo interno que he realizado durante tantos años me permite decir que Sí, aunque me sienta tan vulnerable.

Nos creemos que «sanar», que evolucionar, que mejorar, es no sentir miedo ni inseguridad ni vulnerabilidad. Y mi experiencia está siendo la contraria. Lo sientes todo todavía más. Porque HABITAS más en ti. Porque ya no hay corazas. Porque ya no hay muros. Protecciones. Porque hay un Espacio interno que ya no pone reglas ni condiciones. Donde no hay miedo a Sentir, pero sí puede surgir el sentir del miedo.

Y es ese miedo a Sentir lo que ha ido disolviéndose a lo largo de estos años. A través de la Comprensión, del autoconocimiento, de la sanación de heridas. De AFRONTAR miedo tras miedo. De cuestionar creencia tras creencia. De llorar todo lo no llorado (que ha sido mucho y sigue aun llorándose). Poco a poco. Para que mi cuerpo, mi sistema nervioso, fuera confiando cada día un poquito más en que ya no es necesario que esté en alerta. En modo supervivencia. Que puede relajarse. Que puede respirar. Y disfrutar.

La mayoría de las veces no lloramos el presente, sino el pasado. Son memorias que se han quedado atrapadas en nuestro cuerpo. Son emociones que no pudieron seguir su curso natural de expresión porque «algo» se lo impidió. Y que salgan a la Luz es lo mejor que nos puede pasar. Porque significa que esa «niña», memoria, emoción, sistema nervioso (llámalo como quieras), POR FIN, se siente seguro y libre para poder SENTIR con consciencia, con una Presencia que lo permita, abrace y sostenga, lo que lleva tantos años chillando por salir.

Todo el dolor se libera. Todas las lágrimas se lloran. Todo lo callado se expresa. ¿A quién? A nadie. A la Vida. A ti misma. Es un permiso que te das. Es un «estoy contigo. Puedes sentir, expresar todo lo que quieras SIN mordazas, sin juicios, sin condenas».

Y es en esa catarsis emocional donde se produce la VERDADERA Liberación y Sanación. Porque el entendimiento mental no es suficiente. El cuestionamiento de creencias no es suficiente. La Comprensión Trascendental de la vida no es suficiente. Si en tu infancia fuiste «herida» (hay muchos tipos de heridas), hasta que no toques la Raíz y saques todas esas emociones/sentires, no es posible que sanes. Seguirán en tu inconsciente, tomando decisiones. Y vivirás desde el miedo, aunque no te des cuenta de ello.

Hay mucho dolor en la Raíz. Por eso, el proceso se realiza capa por capa. Y sucede de manera automática. Es la Vida la que te va trayendo las «capas». Capas que son como mini raíces. Que vas cortando y con las que te vas sintiendo más libre. Más tú.

Porque para poder ESTAR y SENTIR esa Raíz primordial, es necesaria la experiencia previa de haber sostenido las anteriores. Es como un aprendizaje. Como ir «haciendo músculo» con cada miedo superado.

Lo mejor de todo es que no necesitas buscar nada. No necesitas tener el control de nada. Porque nada está bajo tu control. Porque es la Vida la que mueve los hilos. No tú. Ni yo. Es un simple PRESENCIAR el proceso de «volver a casa». Siendo «Casa» Vivir en Libertad. Lo que no significa Vivir sin Sentir dolor ni incomodidad (esto es una idea falsa de la iluminación y la felicidad).

Muchos de los que iniciamos el Viaje Espiritual, que entramos en ese mundo, lo usamos (inconscientemente) para escapar de esa Raíz. Donde la Raíz no es nada más que SENTIR ese dolor inmenso, esa herida tan profunda, que habita en nuestro cuerpo. Y no es un error. NADA LO ES. Ahora lo veo como parte de ese proceso. Pero también Veo lo que puede llegar a autoengañarte. Una forma más de evadirte disfrazada de Espiritualidad.

A veces, utilizamos la Espiritualidad, los cursos, los talleres, los retiros… para escapar de la Vida Real Humana. Y lo que hay debajo de todo eso sólo es miedo a Sentir. Nada más. Pero el miedo a Sentir no puede desaparecer entendiéndolo intelectualmente o pretendiendo «trascenderlo». Es igual que otro miedo o fobia. Si tienes miedo a nadar, hasta que no te tiras al agua y EXPERIMENTAS de manera directa que «no hay peligro», seguirá latiendo en ti. Del mismo modo, hasta que no experimentas las emociones, TODAS y en toda su intensidad, seguirás teniendo miedo a Sentir. Lo que equivale a tener miedo a vivir. Lo que equivale a vivir con miedo. Lo que equivale a no poder sentirte nunca plena ni libre ni feliz ni en Paz (la real). Porque la Vida es SENTIR. Porque Humanidad es SENTIR toda la gama de emociones, no sólo las que nos agradan.

Dentro de unos días haré algo que siempre me ha dado pánico. Y lo haré «a pesar de». Por muy insegura y vulnerable que me pueda sentir. Porque no se trata de hacerlo perfecto. De que te salga bien. De que le guste a los demás. De que no te equivoques. Se trata de HACERLO. Sólo de Hacerlo. De dar ese paso. Porque lo importante no es cómo resulte, no es el resultado, sino el haberlo intentado. El haberte atrevido a hacer algo que te gusta. El no permitir que una memoria, que una herida que NO eres tú siga tomando el mando.

No es algo que se siente como una obligación. Ni para demostrar que puedes y que vales. No te sientes forzada. Es mucho más suave, pero intenso. A veces, la suavidad puede ser mucho más intensa que la intensidad… Es una OPORTUNIDAD que te ofrece la Vida porque SABE que estás preparada para subir un escalón más HACIA TI (no hacia arriba). Y aparecen esas dos energías: la del miedo, la de «me quedo en mi zona de confort para no sentir todo lo que siento», y la del Anhelo del Corazón. Y te puedo asegurar que si no aparece el miedo con todas las emociones intensas de la herida que cuelgan es que no estás en la Raíz (o raíz).

La Vida nos está empujando para que sigamos la Voz de nuestro Corazón. Y no es «ahora o nunca». Es «aprovechas la oportunidad o no». Nadie te va a juzgar, condenar ni castigar por no hacerlo. Si es un NO, es porque no es el momento. Porque aún necesitas «prepararte» más. No pasa nada. Tú no decides cuando sí y cuando no. No decides qué raíz puedes cortar y qué raíz no. Simplemente, PRESENCIAS cómo sucede todo el proceso. Toda la Vida.

Cuanto más libre me siento, más SIENTO todo. Porque hay mucho más Espacio y Libertad para hacerlo. Porque no hay un miedo que envuelva con insensibilidad y frialdad a tus emociones. Ni siquiera al propio miedo.

Ahora puedo ACOMPAÑARME en el dolor, en el miedo, en la vulnerabilidad, en la inseguridad, en el enfado, en la rabia, en la tristeza, en el temblor del Corazón. Porque he APRENDIDO por EXPERIENCIA PROPIA. Ahora me quedo conmigo. Me Escucho. Me abrazo. Me acaricio las heridas cuando se abren. Y puedo hacerlo porque llevo conmigo miles de pasos que he dado durante tantos años donde cada vez he ido escapando y huyendo menos de Sentir(me). Ya no necesito anestesias. Ni razonamientos. Ni intelectualizaciones. Ni alcanzar iluminaciones. Primero, porque sé que no sirven para nada. Que no me llevan a «casa». Y segundo, porque sólo se trata de SENTIR(te) con Consciencia y Presencia. Nada más.

Lo que voy a hacer en unos días no es más que un «escenario» que la Vida me pone Fuera para que pueda hacer el trabajo de Dentro. TODO lo externo no son más que pantallas de un juego donde jugamos a «volver al Amor». Donde Amor no es «sentir siempre éxtasis y paz y alegría», sino Libertad. Amarte Incondicionalmente es SER ese Espacio interno donde todo es incluido. Donde todas las emociones son bienvenidas. Lo que significa que las experimentas en tu propia carne y entrañas, no que las mentalizas ni las piensas ni las intelectualizas.

Hasta que no le pierdes el miedo a Sentir, no puedes ser Libre. Ni sanar la Raíz (que está llena de sentires…).

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