No existe una «persona». Un Ser individual que esté separado del resto de seres, del resto de la existencia, del resto de la Vida. Todo lo que existe, lo que hay, lo que ES es Unidad. Es un único SER, que no es un alguien. Que es sólo un Siendo, un Viviendo. Una Nada que se manifiesta como Todo. Un Vacío que se manifiesta como Totalidad. Como Plenitud.
Ese Ser Absoluto se identifica de manera automática con la forma «ser humano» en la que se expresa. Es como si el Mar se identificara con una de sus olas y se creyera que es «ola» en lugar de Mar.
La creencia raíz que provoca el sufrimiento humano es creer que eres un «ser individual». Desde esta creencia nace LA BÚSQUEDA de lo que es en Realidad: Unidad, Absoluto o como cada uno lo llame (no tiene nombre). Y esta búsqueda puede ser a través del trabajo, de las relaciones o de la espiritualidad (Iluminación).
La Iluminación es descubrir que no eres ola sino Mar. Es la desidentificación de lo que no eres. Pero no la realiza ninguna «persona» porque no existe ninguna «persona». No hay un alguien distinto en cada cuerpo. Solo hay cuerpo, organismo, pensamientos, emociones, percepciones SUCEDIENDO, pero no hay una «persona» que los haga suceder. No hay poder de decisión individual. No hay libre albedrío en cada cuerpo. Lo que sucede es un único «movimiento vital». Del Absoluto. Las olas no tienen «movimientos individuales» donde cada una decide su camino. Es el Mar el que se mueve al UNÍSONO. Ninguna ola, ningún «ser humano» puede decidir en contra del movimiento vital Absoluto.
Lo que se llama Iluminación, Liberación, no la hace nadie. No la puede provocar nadie. No la puede causar nadie. Sucede o no sucede. Pero el hecho de que suceda o no suceda no implica nada más que «despertar» a tu verdadera identidad.
Toda la Existencia es Divina. Es Sagrada. No hay nada más o menos Sagrado que otra cosa porque TODO es lo mismo. El agua de una ola no es más Mar que el agua de otra ola.
No hay propósitos. No hay objetivos. No hay destinos a cumplir. No hay karmas. La Vida «es lo que es». Sin un por qué ni un para qué.
El «ser humano» no puede equivocarse porque no decide nada. La Vida sucede a través de él, no gracias a él. Las decisiones se toman, pero no las toma nadie. Igual que nadie hace que se produzca la respiración ni el latir del corazón. Todo en la Vida funciona de la misma manera. Sin un «alguien» que mueva hilos. Los hilos se mueven solos. Por sí mismos. No hay guion. Ningún Dios está escribiendo la vida, la existencia, la creación. Ese concepto de Dios es ilusorio. Es la visión humana de Dios. Dios es el Absoluto. Es la Totalidad. Es lo manifestado y lo no manifestado a la vez.
El escribir está sucediendo. No hay un «yo Emma» que esté eligiendo las palabras adecuadas. El cuerpo, el organismo funciona solo. Por genética, programación, condicionamiento. Ese «yo separado» que creemos ser es una falsa percepción. No existe. Es un conjunto de pensamientos con los que se produce una identificación.
No hay nada que alcanzar. Ya somos lo que Somos siempre. Seamos conscientes de ello o no.
La Vida, el Ser Absoluto se expresa en millones de formas. Todas correctas. No hay nada que arreglar ni corregir ni mejorar en la «película de la Vida». Y eso no significa que los cambios sucedan. Que los aprendizajes sucedan. Que las transformaciones sucedan. Pero no le suceden a nadie. Solo suceden «porque sí». Porque «es lo que es». Sin ninguna otra razón más.
La Iluminación de una persona es un mito. No es posible porque no existe ninguna persona. Y si no existe ninguna persona, ninguna persona puede hacer o dejar de hacer algo para iluminarse.
Sólo existe Perfección, aunque la mente (que no es más que pensamientos) diga que la Vida está llena de imperfecciones. Que el «ser humano» está lleno de imperfecciones. Esa Visión se produce desde la perspectiva dual de cuando está presente la identificación con la ola. Cuando te crees que eres alguien separado del resto de la Vida. Pero cuando se descubre que eres lo Absoluto, la perspectiva cambia. Todo sucede como sucede. Sin dualidad de bien ni mal. Y todo sucede, todo existe en este mismo Instante. Eso es lo Real. Lo demás es imaginación, memoria, recuerdos, pensamientos que suceden en este mismo instante.
No hay ningún lugar al que llegar. Lo hay todo por Vivir Aquí y Ahora.
Ya eres Perfección. Seas como seas. Te manifiestes como te manifiestes. No necesitas que suceda la Iluminación en «tu» organismo para Ser lo que ya Eres. Lo que no significa que tengas que dejar de buscar la Iluminación. No hay nadie en ti que decida de manera independiente. Así que, si la Vida se expresa a través de tu cuerpo/organismo/mente como «la búsqueda de la iluminación», eso será lo que suceda. Y eso será perfecto así. Es el Ser Absoluto manifestándose como «búsqueda de sí mismo». Igual que se manifiesta como «búsqueda de la riqueza» o «búsqueda del Balón de Oro». Ninguna búsqueda, expresión de la vida, es mejor que otra porque TODO es el mismo Ser Siendo de diferentes formas.
La ola es el Mar. No puede alcanzar el Mar porque YA lo es.
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