La Paz real no es un estado emocional pasajero. Es la ausencia de fricción interna. Es no pelearte con lo que aparece. Sea lo que sea lo que aparece. Porque no lo puedes evitar. Porque YA es y está. No se trata de practicar nada. Ni de usar una herramienta o técnica para alcanzar la paz. No es un hacer. Es un SER que surge cuando no estás en lucha contigo misma, con la vida y con los demás. Lo que no significa que te sientas siempre eufórica y en éxtasis.
Creemos que la libertad es hacer lo que queremos, pero Libertad es no estar en guerra contigo. Y dejas de estarlo cuando los mandatos que tienes sobre lo que deberías ser o no ser, sentir o no sentir, alcanzar o no alcanzar, se caen. Y se caen cuando tomas consciencia de ellos. Cuando los cuestionas. Cuando te miras. Cuando se produce un cambio energético interno. Sobre el sistema nervioso. No sólo en el entendimiento y la comprensión mental.
Y ese «clic» interno lleva su tiempo. Su proceso. Porque no se pasa de estar 30 años CREYENDO que tienes que sostener el mundo, a los demás, para estar tú a salvo, a sentir que no es tu rol salvar a nadie en un día. Ni en un mes. Ni en un año. Es un reaprendizaje que se realiza gota a gota. Grano a grano.
Cuando tienes el mandato interno que te está exigiendo (por diferentes creencias) ser distinta de lo que eres en cada momento, sufres. Da igual que ese mandato sea muy espiritual. Toda creencia que vaya en contra del Presente, de lo que Aquí y Ahora sientes/eres, no te va a aportar jamás la Paz que anhelas porque va a ir en contra de la REALIDAD, que sólo habita en este preciso instante eterno. Te vas a agotar de tanto quererte cambiar y ser una mejor versión de ti que no estás siendo en este momento. Y de tanto querer alcanzar una Iluminación que no está basada en el Ahora, sino en un mañana «más y mejor».
Obsérvate. Mírate. ¿Cómo te sientes cuando empiezas a pensar/creer que algo en ti no está bien? ¿Que tienes que arreglarte? Y no hablo del movimiento interno NATURAL (no por mandato) que te lleva a cuidarte y te señala lo que es saludable para ti. Hablo de esos pensamientos automáticos que nos creemos que dicen algo de nosotros y que se nos llevan por delante.
El Sentido de la Vida es vivirla desde tu Verdad. Una Verdad que está en constante cambio. Porque somos vida ¡viva!, no muerta. No fija. No estática. Lo que ahora es un Sí, mañana puede ser un No. Y por eso es necesaria la Escucha permanente de nuestro cuerpo, que es el que nos señala nuestro Camino de AHORA. Siempre Ahora.
¿Qué quieres ahora? ¿Qué te apetece ahora? ¿Ese vínculo es un Sí o es un No ahora? ¿Esos hábitos son un Sí o son un No ahora? ¿Esa alimentación es un Sí o es un No ahora? ¿Qué te pide tu cuerpo que le des ahora? Descanso, actividad, silencio, compañía, accionar, parar… Ahora. Siempre ahora.
No nos escuchamos. No sabemos distinguir lo que viene de un mandato de lo que viene de nuestra Verdad. Ponemos todo nuestro poder en manos de otros que creemos más sabios, pero sólo tú puedes saber lo que es mejor para ti AHORA porque eres la única que puede Escucharse de Verdad. Todo lo demás son indicaciones muy generales, no diseñadas PARA TI. Para cada instante que respiras. ¡No es posible!
Los cursos, los talleres, las formaciones deberían estar encaminadas a que aprendamos a Escucharnos, no a que nos den prescripciones de lo que es mejor y peor para nosotros. No de mandamientos, reglas, normas, tips a seguir. Cada cuerpo, cada persona es diferente. Única. Y lo que para una es saludable para la otra quizás no. Y para lo que es saludable para mí hoy, quizás mañana ya no lo sea.
Queremos que nos lo den todo hecho. Queremos que sean los demás los responsables de nuestra salud, de nuestra paz, de nuestra plenitud, de nuestra felicidad: el sistema, la sociedad, los padres, la pareja, los jefes, el terapeuta, los gurús… Eso es infantilismo. Es inmadurez. Y desde ese lugar de victimismo no puede haber ni paz ni felicidad ni plenitud ni libertad. Porque DEPENDERÁS siempre de algo y alguien externo para sentirte bien.
La Libertad REAL implica responsabilidad. Implica ELEGIR. Implica renunciar. Implica la posibilidad de equivocarse. Eso es ser adulto. Eso es vivir en COHERENCIA INTERNA. Eso es HABITARSE.
Queremos sentirnos Completos a través de que algo o alguien externo nos haga sentir completos, lo cual es muy incoherente. Y muy falso. Porque YA somos Completos, plenos, SIEMPRE. Pero son nuestros mandatos internos los que nos hacen sentir que no.
Conócete a ti misma, no para juzgarte, condenarte, castigarte con la culpa, sino para SABERTE. Para Verte. Para descubrir DESDE DÓNDE estás siendo, sintiendo, viviendo, decidiendo: desde un mandato o desde la Presencia/Esencia/Verdad.
Si quieres ser Libre, asume la Responsabilidad de TODA tu vida. Interna y externa. Sólo así podrás estar en Paz.


