ÉRASE QUE SE ERA…
Un Buda que estaba cansado… de estar siempre sentado. Se conocía a la Perfección. Y también cada árbol bajo el que meditaba horas y horas y horas que nunca cesaban. Todas ellas muy Presentes. Todos los Presentes muy perennes.
Lo Sabía Todo. Todo de Él y de lo que no era él, que también era Él pues Él era Todo, incluido lo que no era. Todo sobre el Silencio. Y todo sobre el ruido que surgía en ese Silencio.
Se dedicaba a SER Iluminación. A respirar PAZ. Y a poco más…
Desde hacía un tiempo, latía en su Interior un anhelo de levantarse y moverse de aquel lugar tan conocido y en el que se sentía tan cómodo y CONFORTable. Una voz muy profunda le susurraba al oído que “había algo más”. Que la Luz no era lo único que existía.
Y un día en el que ese anhelo golpeaba fuerte sus latidos, decidió ponerse en pie y Caminar… Sintió por primera vez la Ignorancia al no saber hacia dónde dirigirse. Así que quiso volver hacia atrás… para no perder su conocimiento ni su seguridad. Y en ese mismo Instante, apareció el miedo, el cual ensombreció la Luz que le caracterizaba. Y dejó de brillar…
Cuanto más Caminaba por ese camino tan desconocido para Él, más perdido se sentía y más miedo le engullía.
Con el paso de los años, Olvidó quién era en Realidad, dedicándose a Ser la oscuridad que cubría cada mota de su Sabiduría. De vez en cuando, cuando se dormía bajo la copa de un árbol, un anhelo de Silencio y de Paz envolvían su Corazón y su Alma. Y en ese mismo Instante, escuchaba una voz muy profunda que le decía que “había algo más”. Que la Oscuridad no era lo único que existía…
Y un día… en el que ese anhelo golpeaba fuerte sus latidos, decidió PARAR, sentarse y Escuchar durante horas y horas y más horas a ese Silencio que sentía tan familiar. Y, sin pretenderlo, una Luz que emanaba de su interior Iluminó a la velocidad de la Luz… cada poro de su Ignorancia y de sus miedos.
En ese momento, se VIÓ Perfecto y pudo sentir por primera vez lo que es el AMOR que siempre fue y será. Un Amor Incondicional con sabor a Hogar.
Desde entonces, el Buda se pasa la vida y las vidas entre el Sentar y el Caminar. Entre la Luz y la Oscuridad. Siendo UNO con ambos. Porque se dio cuenta de que sólo siendo UNO puede respirar sin Anhelo de “algo más”.
Porque sólo experimentando y conociendo la Oscuridad puedes llegar a ser un verdadero Maestro de la Luz.
Porque sólo puedes reconocer al AMOR habiendo sentido antes el miedo.
Y COLORÍN, COLOREADO…. ESTE CUENTO YA SE HA PINTADO.
MORALEJA:
El Oro puede dejar de relucir en cualquier momento…
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