¿Dónde empieza el orden
y dónde acaba el desorden?
¿Acaso pueden vivir separados?
¿Acaso el orden,
igual que el equilibrio,
puede mantenerse fijo?
A ti te quiero cerca.
Muy cerca.
A él, lejos.
Muy lejos.
Pero él me quiere cerca.
Y tú me quieres lejos.
(Des)orden.
Me toca sin permiso.
Me toca sin tocarme.
Te toco sin permiso.
Te toco sin tocarte.
(Des)orden.
Le abraso con la mirada.
Su deseo de poseerme
me enciende,
me quema
y me enfurece.
Se ha colado dentro
de mi cuerpo.
Quiero vomitármelo.
Pero no puedo.
Porque si lo arranco de mí
destriparé de manera simultánea
mi deseo de poseerte a ti.
(Des)orden.
Nos rozamos.
Como hace el viento.
Sin pretenderlo.
Y lo busco, de nuevo.
Y te busco, de nuevo.
Ese punto
en el que tu piel y la mía
es UNA.
En el que hay
un instante de «nosotras»
donde el tiempo
se vuelve eterno.
Donde vuelvo a Casa.
Donde Todo se vuelve Nada.
Cuando te miro,
¿dónde empiezas tú
y dónde acabo yo?
¿Somos acaso Dos?
(Des)orden.
Más lejos.
Más cerca.
No hay Dentro
sin Fuera.
No hay «tú»
sin «yo».
No hay Unidad
sin Separación.

ERES LA CAPACIDAD DE EXPERIMENTAR
No eres “alguien” dentro de la experiencia. Eres la capacidad de experimentar. No eres la ola. Eres el océano donde

