Ruido.
Me ahoga.
Lo condeno.
Lo juzgo.
Lo lloro.
Quiero Silencio.
Anhelo Silencio.
Y el Mundo está lleno de ruido.
Y el Mundo desea más ruido.
Y me giro hacia aDentro
buscando mi Centro.
Y ahí respiro.
Y ahí me encuentro.
Y ahí me quito de en medio.
Aquí.
Dentro.
Donde nadie (se) busca.
De donde todos escapan.
Aquí yo vuelvo.
Una y otra vez vuelvo.
Para tocarme a Mí.
Para que la Oscuridad
deje de nublarme el Cielo.
Para que la paja ajena
deje de engancharse a mis pensamientos.
Para que el dedo acusador
señale las Sombras que habitan
en mi Mirada.
Sombras que me impiden Ver
que a quien en realidad estoy señalando
es a mis miedos.
Solo a mi Temor.
Ya sé el Camino
para regresar a Casa.
Aunque en ocasiones me pierdo,
cuando el pasado me agarra por el cuello.
Pero ya lo he Visto.
La Luz habita en mi interior.
Y me enciende.
Y me susurra constantemente:
«Regresa a Mí, Amor»
«Regresa a Mí»
Esa Voz que tantas veces escuché.
Y seguí.
Y renegué.
Ahora es mi Sed.
Ya no hay ruido
que pueda desgarrarla
de mis labios.
Quiero beber de Ella.
Y que Ella beba de mí.
Lo demás
ha dejado de interesarme.
Lo demás
ya no tiene fuerza para arrastrarme.
Ruido.
Gracias por haber sido mi sostén
cuando la Vida me echó del Edén
con un puntapié.
Ya no te necesito.
Ya Recuerdo el sonido de mi Voz.
Ya Recuerdo la textura de mi Piel.
Ya Recuerdo el aroma de mi Corazón.
¡Por fin, Desperté!
Ahora tengo demasiada Sed de Silencio
como para beber de otras fuentes
que sólo me saben a ti.
Ya no hay marcha atrás.
La Paz es mi Destino.
La Paz es mi Camino.
La Paz es mi Propósito.
La Paz es mi Respiración.
¡Gracias Ruido!
Aquí,
mientras mi ojos se mojan con tu danza,
te digo Adiós.
Y bendigo tu existencia.
Ahora es el Silencio mi palabra.
El Desierto, mi raíz.
Y la Paz, mi Hogar.
Mi tan anhelado,
buscado
y ya encontrado
Hogar, dulce Hogar.

RENUNCIO
Renuncio.A la imagen de mí que tanto me alejade ti. Renuncio.A tu fidelidad.A tu exclusividad.A tu disponibilidad.A que me hagas

