Hay una perspectiva sobre «nosotros», sobre la Vida, que nada tiene que ver con la común. Con la que nos enseñan. Y es la que promueve el llamado «Advaita». Nos habla de que la Realidad es UNA. Que no hay Separación entre todo aquello que se manifiesta en Ella. Que la separación tan sólo es una ilusión. Una percepción falsa. Que no hay un «yo» dentro de cada Ser Humano (cuerpo-mente) que elige nada. Que TODO lo que sucede lo hace por sí mismo. Sin intervención de esos «yo» aparentes. Igual que el respirar. Igual que el cambio estacional.
Cuando hay mucha identificación con ese «yo» (y todas sus etiquetas, ideologías y creencias), esta perspectiva es impensable. Ni siquiera se plantea. Se ve como una locura.
Hay Seres Humanos que están destinados a tener un llamado hacia esa Perspectiva. Nadie elige nada, así que «ellos» tampoco. Es una forma de experiencia más en la que se manifiesta la Vida (que es lo que Somos todo y todos en Realidad). Pero no es un objetivo a alcanzar por todos los Seres Humanos ni es el propósito de la Vida el «Despertar» como muchos «espirituales» plantean y CREEN.
La Vida ya ES Despierta. Ya está Iluminada. Estos conceptos son sólo una invención más dentro de la manifestación (película, sueño…) de la Vida. No es ni más ni menos que el resto. Pero se le ha dado un punto de excepcionalidad, de la «máxima espiritualidad alcanzada», que es igual de ilusorio que el «yo».
No hay nada que alcanzar porque no hay «alguien» para alcanzar nada. La Vida, el Absoluto, el Uno, Dios (como cada uno lo llame) es TODO. Tanto lo manifestado como lo no manifestado y ES a la vez. No hay Separación en nada que se te pueda ocurrir ni percibir. El Absoluto ya es Absoluto SIEMPRE, aunque se manifieste como relativo. Igual que cuando tú estás durmiendo (en reposo, en quietud, en silencio) y te levantas y te mueves, no dejas de ser lo que Eres. Tan sólo has cambiado la forma de «nada» a «todo», de «silencio» a «ruido». O igual que el Océano no deja de ser Océano porque surja en forma de olas…
La perspectiva Advaita, no-dual, sólo es una experiencia más de Vida como otra cualquiera. Igual de «importante» que la de un asesino o un panadero. Porque es la MISMA Vida en ambos manifestándose de esas formas.
Cuando de Verdad «despiertas» a esta perspectiva, todo lo concerniente a técnicas, prácticas, herramientas, métodos destinados a «alcanzar la iluminación» dejan de tener sentido porque te Sabes como Absoluto YA, no como «personaje» que necesita lograr «lo que sea».
Y eso no significa que te quedes el resto de tu vida humana (cuerpo-mente) sentada en un sofá sin hacer nada. Seguirás manifestándote como «la vida quiera», que es como siempre ha sucedido.
Nada es incorrecto ni correcto. Todo simplemente ES «lo que es» en cada instante. No hay respuestas a los por qués y para qués. Sólo queda LO QUE ES. Un constante «suceder» de experiencias, emociones, pensamientos, sensaciones que le suceden a «nadie». Es una Presenciación de lo que acontece, no «alguien» separado del resto presenciando algo separado de otros «algos».
La experiencia interna es una sensación de separación, pero la Perspectiva Profunda es de Unidad Absoluta. Esto puede ser difícil de comprender porque parece incompatible que puedan cohabitar ambas perspectivas: separación y no separación, dualidad y no-dualidad. Pero es como estar en paz con la tristeza, con la ira, con el caos. Es como si estuvieran a dos niveles distintos de percepción. Uno más relativo y otra más absoluto. Aunque no son dos, sino UNO (de nuevo, no hay Separación NUNCA). Es como el actor que está interpretando un papel y es actor y personaje a la vez. Mientras está interpretando es el personaje, pero nunca deja de Saber que es tan sólo un actor. Pues las dos perspectivas se sienten-perciben como algo así.
Desde el personaje interpretando la película humana, el bien y el mal existen porque la experiencia es dual. Hay unos valores, unas creencias, un rechazo (o no) a la violencia, al abuso. Claro que desde esa perspectiva nada es perfecto mientras eso exista, pero desde la perspectiva Advaita (por llamarla de alguna manera) todo es Perfecto Siempre. En ti, en el mundo, en la vida y en los demás. Igual que todo lo que acontece en una Película es perfecto, aunque haya dramas, muertes, guerras y pandemias.
La Vida (que es UNIDAD) sólo es una experimentación de la dualidad. Nada más. Desde ese punto de vista, nada de lo que sucede (ni los personajes ni la trama ni las experiencias) es Real. Igual que nada de lo que sucede en tus sueños cuando duermes, lo es.
¿Qué hay que hacer para «iluminarse» y para «despertar»? No puedes hacer nada porque no hay un «yo» que pueda hacer algo. Ese DARSE CUENTA es el Despertar Advaita, que no es por otro lado ningún despertar de nadie porque no hay ningún «yo». Sucede el cambio de perspectiva y ya está. No tiene mayor relevancia, aunque se le dé mucha en el ámbito espiritual.
Tu FORMA de ser, tus defectos, virtudes, personalidad, dones, luces, oscuridades, las experiencias que has tenido/tienes/tendrás son perfectas para ti porque son las que conForman tu personaje. No puedes elegir. Nunca lo has hecho. Interpretarás tu guion, sabiendo o no que estás interpretando un guion sólo.
El «despertar» no hace que tengas el poder de nada. Nunca lo has tenido y «después» tampoco. Sigue sin haber libre albedrío. Sigue sin haber poder de decisión ni de cambiar tu «destino» porque no hay ningún «yo» que lo haga. La ola del Océano NO DECIDE NADA. Va a donde va. Es como es. Se rompe cuando se rompe.
Nada ni nadie despierta ni se ilumina. Sólo sucede una toma de Consciencia de otra perspectiva de la Realidad. Y no le sucede a nada ni nadie. Sólo sucede. Igual que el respirar.
Tus decisiones no son tuyas. Son de la Vida. Los caminos que has recorrido, los cambios de rumbo, los éxitos, los fracasos, no los has elegido tú ni tienen nada que ver contigo. Es la Vida experimentando todo eso a través de un cuerpo-mente-personalidad que no tiene libre albedrío, aunque parezca que sí.
Eres el Todo y la Nada a la vez. Eres el Ser Humano y el Dios a la vez. Eres la dualidad y la no-dualidad a la vez. Eres el Silencio y el ruido a la vez. No tienes que alcanzar ni la Nada ni a Dios ni la no-dualidad ni el Silencio porque YA lo eres siempre. Igual que la ola no tiene que alcanzar el Océano porque ya lo ES.
Si estás destinado a que esta perspectiva Advaita suceda en tu cuerpo-mente, así sucederá. Si no lo es, no lo hará por muchas prácticas y meditaciones que realices. Ese proceso de despertar (aunque no lo haga tu cuerpo-mente) es la experimentación que «quiere» la Vida de ti. No hay fallos ni errores ni fracasos si «no logras» lo que CREES que debes lograr.
Cada uno estamos interpretando nuestro papel; todos Perfectos, aunque se perciban como imperfectos por el «yo ilusorio» y sus creencias de lo que es correcto/incorrecto, bien/mal.
El dedo que señala la Luna siempre apunta al mismo sitio: no hay «alguien» que pueda hacer nada para lograr «lo que sea» (incluido el despertar y la iluminación). Experimentarás lo que experimentes y será la Vida la que te lleve a eso, no «tú» (no hay ningún «tú»).


