EL PODER DE MOSTRARSE VULNERABLE

Hay una diferencia abismal entre mostrarse vulnerable y mostrarse víctima. No tienen nada que ver la una con la otra. Pero como las hemos asociado, como nos hemos creído que son lo mismo, nos cuesta mucho mostrarnos vulnerables con nosotros mismos y con el mundo porque nos sentimos débiles y ausentes de poder si lo hacemos.

La persona realmente Poderosa, sabia y valiente es aquella que se muestra TOTALMENTE tal y como es. Ya sea en forma de lágrimas, de fuego o de risas. Buscamos la plenitud, la completitud, la unidad en nuestra mejora personal, cuando de lo que se trata es de Ser AUTÉNTICO desde un lugar de madurez.

Muchas personas se dicen a sí mismas «auténticas» y se muestran «auténticas» desde un lugar de inmadurez emocional. De inconsciencia. De infantilismo. Desde sus heridas. Y lo que proyectan es prepotencia, arrogancia, soberbia, negatividad, juicio, culpa, victimismo, queja, rabia, agresividad, drama e irresponsabilidad. Y ahí no hay Consciencia. No hay Amor. Y no hay poder por muy poderosos que se sientan cuando echan espuma por la boca.

Hasta que no somos capaces de mostrar no sólo nuestras alegrías sino también nuestras tristezas, no sólo nuestros triunfos sino también nuestras derrotas, no solo nuestras virtudes sino también nuestros defectos, no sólo nuestros corajes sino también nuestros miedos, no podremos llamarnos Auténticos. Porque habrá una parte de nosotros que estaremos escondiendo, negando, rechazando, ocultando POR MIEDO A que los demás piensen que no somos lo sabios, lo maduros, lo poderosos que CREEMOS que necesitamos ser para que nos amen, nos acepten o vengan a nuestra consulta/talleres/retiros de terapeuta/maestro/gurú.

Pero es que tampoco se trata de ser perfecto, sino simplemente de SER. La Perfección Espiritual es una zanahoria que late en nuestro Corazón para que caminemos hacia ella, pero puede convertirse en una trampa si nos CREEMOS que hasta que no la alcancemos «no somos perfectos». Lo cual deriva en no sentirnos perfectos tal y como somos en cada instante. En cada paso. En cada Ahora. Lo cual deriva en que como no nos sentimos perfectos, no nos vamos a mostrar cómo somos porque lo que somos lo consideramos imperfecto. ¿Y cómo va alguien a aceptarme, a amarme, a verme, a mirarme, a incluirme, a elegirme…, si soy imperfecta?

Es todo un error de percepción. El creer que necesitamos ser perfectos para ser perfectos nos limita. Porque, ¿qué idea tienes de perfección? ¿Es alcanzable o es una utopía? ¿Crees que la perfección, la iluminación, se trata de no sentir ninguna emoción «negativa», desagradable, incómoda? Porque si crees que es así, entonces o vas a estar en constante frustración porque el ser humano es emocional (otra cosa es cómo sostengas las emociones y ahí entra la madurez, consciencia y sabiduría de cada uno) o vas a escapar constantemente de Sentir y te vas a convertir en una mente andante. Vas a disociarte y separarte de tu humanidad. De tu sensibilidad. De tu vulnerabilidad. Y la SEPARACIÓN, la exclusión, el rechazo que hay debajo de ella, sólo te traerá vacío, soledad, apatía e infelicidad.

Porque la Felicidad sale a la luz, se manifiesta, cuando somos UNO con la Vida. Cuando TODAS nuestras partes son UNA, independientemente de si se sienten agradables o desagradables. Si son placenteras o dolorosas.

Somos UNA moneda con dos caras. En el momento en el que nos cegamos a una de ellas «por miedo a», «por creer que», nos estamos separando de nosotros mismos. Nos estamos abandonando. Diciéndonos que NO. No validándonos.

Hay mucha gente que se va a la no-dualidad, al advaita, para no Sentir. Para no responsabilizarse de sí mismo. Del dolor que lleva consigo y que no se atreve a Mirar, a Ver. Usan el entendimiento, el conocimiento, la intelectualidad, la razón, como medio para hacer desaparecer las emociones. Su humanidad. Su vulnerabilidad. Y lo único que logran así es convertirse en una Inteligencia muy Artificial…

El Advaita Real, la No-dualidad Real es la que Une ambas caras de la moneda: la terrenal y la espiritual, la dualidad y la no-dualidad. No hay separación entre ellas porque son UNA. Son la misma energía manifestándose de diferentes maneras. Desde distintas perspectivas. TODAS siempre perfectas. Todas YA iluminadas y divinas.

Tratar de trascender tu humanidad rechazando tu humanidad no es sabiduría. Es miedo. Es ignorancia. Sólo una vía de escape más.

No se trata de aprender a ser divino sino de aprender a ser humano. Y dentro de la humanidad está incluida la vulnerabilidad. Cuando tienes la energía del Poder integrada, no te da miedo llorar en público ni mostrarte vulnerable. Lo que has trascendido ahí es la creencia de que vulnerabilidad es sinónimo de debilidad. Y eso, aparte de hacerte poderoso, te hace LIBRE de ser quién eres en tu totalidad.

Hoy en día, el Poder más poderoso no está en la energía masculina. En la espada que corta cabezas. En enseñarte los dientes y las garras. Habita en la sensibilidad, en la delicadeza, en la humildad, en la empatía, en la compasión, en la ternura, en el respeto, en la amabilidad.

Lo Poderoso es la energía femenina Consciente, integrada, elevada, sana. Ahí es donde mis armaDuras se ablandan, donde mi Corazón puede abrirse, donde me siento libre para respirar mi vulnerabilidad y donde me doy permiso para que el otro me vea así. En mi otra cara de la moneda.

Sólo SIENDO las dos puedo ser Yo.

No hay camino hacia el Amor. El Amor es el camino…

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